La apicultura
Un centenar de colmenas repartidas en los alrededores de la masía producen la miel que se consume en Mas de Noguera. Están lo suficientemente alejadas para que las abejas no molesten en la zona de las casas, pero lo suficientemente cerca para poder atenderlas de forma permanente y para asegurarnos que no visiten zonas con sustancias tóxicas, como cultivos con plaguicidas o áreas industriales. Nuestras abejas producen la miel a partir del néctar de las flores silvestres del entorno, como el romero o el tomillo, y de los cultivos ecológicos de la masía, como el almendro.
El proceso de extracción y envasado de la miel lo realizamos de forma artesanal, sin ningún tipo de tratamiento, por lo que la miel conserva intactas todas sus propiedades. En su evolución natural, nuestra miel puede volverse sólida, dependiendo de las plantas que hayan sido más visitadas. Esta miel podemos hacerla líquida calentándola al baño maría, pero corremos el riesgo de alterar sus propiedades, por lo que preferimos servirla sólida.
A la vez que las abejas nos proporcionan miel, cera, polen o propóleo llevan a cabo una labor silenciosa pero fundamental: la polinización. Son el más eficiente e importante medio para que muchas flores resulten fecundadas y, con ello, produzcan frutos, tanto en los cultivos como en las plantas silvestres del entorno. También juegan un papel en las cadenas tróficas y, aunque como apicultores nos duela, son el principal alimento de un ave tan hermosa como el abejaruco.


